Música para Nuestro Hogar en el Teatro Coliseo, quien quiera oír que oiga

Imagen de Música para Nuestro Hogar en el Teatro Coliseo

 

Por Iván Gordin.

 

En el marco del Día de los Derechos Humanos, ACNUR y la orquesta Latin Vox Machine presentaron “Música para Nuestro Hogar. Un concierto por los derechos humanos de las personas refugiadas”. Una noche que abrigó multiplicidad de culturas.

El martes pasado 11 de diciembre, Latin Vox Machine, orquesta de 100 músicos latinoamericanos, se presentó en un concierto gratuito por los derechos humanos de las personas refugiadas. El objetivo fue reunir a la gente a través de la música y resaltar la lucha diaria de las miles de personas que dejan forzadamente sus hogares en busca de un futuro mejor.

 

Latin Vox Machine es una orquesta multicultural conformada inicialmente por inmigrantes venezolanos y complementada por intérpretes de diferentes naciones latinoamericanas. Durante la velada, la música sirvió como denuncia y celebración a través de diversas latitudes. El repertorio, conformado por obras modernas y clásicas, empezó su viaje con el tango porteño y rápidamente encontró resonancias en la canción popular venezolana. Siria, uno los países con más refugiados debido al ya longevo conflicto bélico, tuvo sus representantes con la participación de los músicos Maher Bajjour y Georgette Albshara.

 

Asimismo, el joven conductor Jesús Parra estuvo a cargo de la dirección en la interpretación de obras europeas. Jean Sibelius y Johannes Brahms se adueñaron momentáneamente de la escena, recordando la responsabilidad trágica de Europa en las crisis mundiales. Por último, la Obertura 1812, aquella que celebra la emancipación de los grandes tiranos, funcionó como la excusa perfecta para redondear la idea del concierto.

 

Como epílogo y reafirmación de las emociones que reflotaron en el Teatro Coliseo, se pudo escuchar una esperanzadora versión de Fix You, de Coldpay, para que todo terminara en la fiesta que es el Rico Mambo de Pérez Prado.

 

Latin Vox Machine nos recordó que, en un mundo injusto y desigual, al menos podemos contar con la música como refugio universal.

 

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