La cura al insomnio: canciones de cuna en la música clásica

Imagen de La cura al insomnio: canciones de cuna en la música clásica

¿Stress? ¿Problemas para dormir? No se diga más, a continuación te dejamos algunas obras clásicas con melodías perfectas para escuchar antes de aplastar tu cabeza en la almohada.

Por Iván Gordin.

Por lo general, tratamos de permanecer despiertos en la sala de conciertos, pero cuando llega la hora de acostarnos nos cuesta obtener ese descanso que tanto anhelamos. Obviamente, la industria musical no es ajena a este problema y ha diseñado varios productos específicos para calmar -o incluso hipnotizar- a los oyentes. La última moda es adaptar algún compositor clásico y prestigioso en un formato “infantilizado” (es decir, versiones bastantes más precarias) para que niños/as o incluso adultos puedan conciliar el sueño. Así es que tenemos productos como “Beethoven/Mozart/Chopin for babies”, una excusa más para grabar partituras de dominio público y comercializarlas ante un público ávido por una solución rápida a un disgusto recurrente. Esto no es nada nuevo: los lullabies, los nocturnos, los berceuses y otros géneros similares se han utilizado durante siglos para calmar la mente, endulzar los sueños y enviar a los seres queridos a la cama. Desde hace cientos de años compositores de renombre han concebido y versionado canciones de cuna populares; incluso canonizándolas para la posteridad. Aquí están cinco de nuestras favoritas:

 

Canción de cuna en Re Bemol (Berceuse) Op. 57 – Frederic Chopin (1843-1844)

Chopin nos regala una de las canciones de cuna más tiernas y delicadas de esta lista. Se cree que fue inspirada por su destacada colega, Louise Héritte Viardot.

 

Canción de cuna (Wiegenlid)  – Johannes Brahms (1868)

 

La famosa melodía de Brahms, con letras tomadas de las canciones populares alemanas, Des Knaben Wunderhorn, es a menudo la primera canción de cuna que nos viene a la cabeza y se ha utilizado desde entonces para serenar a los más inquietos bebés.

 

El pájaro de fuego (L’Oiseau de feu) – Igor Stravinsky (1919)

La melodía, cortesía de un fagot en solitario, arrulla al malvado Katschei para que duerma en el Diaghilev Ballet. Mientras el villano duerme, el héroe, Iván, puede destruir un huevo mágico que contiene el alma de su enemigo.

 

Nocturne Op.60 – Benjamin Britten (1943)

 

Para esta obra, Benjamin Britten seleccionó textos literarios con temática onírica, de autores tales como Wadsworth, Shakespeare, Keats y Shelley. De esta manera, el compositor inglés desarrolló un hermoso ciclo de canciones para solista tenor.

 

Canción de cuna elegíaca (Berceuse Élégiaque) – Ferrucio Busoni (1909)

Ferruccio Busoni escribió esta misteriosa canción de cuna en memoria de su madre, y la subtituló: “La canción de la cuna del hombre en el ataúd de su madre”. Gustav Mahler estrenó la obra en su último concierto dirigiendo la Filarmónica de Nueva York.


Nota originalmente publicada en la revista Música Clásica 3.0 abril 2020: https://www.yumpu.com/es/document/read/62614655/musica-clasica-30-n4

Leer anterior

Película: Querida Clara

Leer siguiente

Cómo es el nuevo protocolo para el desarrollo de actividades musicales en las ciudad de Buenos Aires