Entrevista a la gran soprano argentina Verónica Cangemi

Verónica Cangemi tiene una brillante carrera de 30 años en la música basada en decisiones tomadas con precisión estratégica y sensibilidad estética. La calidad de su voz y su capacidad dramática se proyectan al mundo entero; para comprobarlo solo basta con observar los escenarios en los que fue aplaudida: desde Viena, pasando por Buenos Aires, hasta Tokio. En su vida también están presentes sus orígenes mendocinos y su vocación pedagógica, que la acerca a las nuevas generaciones de cantantes. Hablamos con la soprano argentina sobre su carrera y deseos para el futuro.

Por Virginia Chacon Dorr

El 2021 fue muy activo para vos, según lo que la pandemia permitió, ¿cómo fue reencontrarte con el escenario y con las actividades pedagógicas?

La pandemia, con la cuarentena que implicó, fue para mí un período de reflexión. No esperaba sinceramente que todo se reactivara tan rápido para mi carrera: el año pasado estuve en Colombia, estuve en el Teatro Colón dos veces, en el SODRE de Uruguay. Realmente estuve encantada de poder ver los ojos del público, reencontrarnos… ese contacto con el público es vital para los artistas.

¿Cómo canalizaste toda esa energía que te demanda siempre tu carrera en el  tiempo que no pudiste tener actividad normal?

La verdad es que yo hacía mucho tiempo que tenía ganas de estar un poco tranquila para reflexionar, para ver qué va a ser del futuro de mi carrera que ya tiene 30 años. Hace rato que estoy pensando cómo va a seguir mi vida cuando deje los escenarios, cómo reinventarme. Y bueno, empecé un proyecto muy grande llamado Ópera en camino, una propuesta muy interesante para acercar el teatro al público. También me dediqué a pensar y trabajar sobre los concursos internacionales para jóvenes, el Opera Studio de la Universidad Nacional de Cuyo, mi programa de canto de la Universidad de Congreso en Mendoza… Traté de dar tranquilidad a los jóvenes y estimularlos a que sigan porque, si bien una tiene muchos años de carrera, los jóvenes necesitan contención en sus primeros pasos cuando todavía no saben muy bien qué van a hacer. Todo este tiempo fue muy positivo para mí, si bien hay que tener presente que muchos colegas pasaron por momentos de estrés muy profundos, de situaciones tristes…

Para mí fue un momento de esperanza y transformación, de trabajar para ver todo con una actitud positiva.

La finta giardiniera / Teatro Colón 2021. PH. M. Parpagnoli

Fue todo un trabajo para que no te paralice el vértigo de la incertidumbre…

Sí, para mí fue todos los días estudiar técnica, reflexionar… Pude hacer un disco de  folklore con mi pareja (N. de la E.: Gustavo Grobocopatel, empresario y músico), con canciones que me hacen volver a mi país, a mi región. Pude conectarme más con mi situación familiar, algo que considero importantísimo para los artistas.

Leí que volviste a conectar también con el violonchelo…

Sí, hacía muchísimos años que no tocaba el violonchelo y fue un buen momento para poder descargar también esa energía que uno la descarga en el escenario a través de un instrumento. Ese vibrar con el instrumento para sentirme viva. 

¿Qué repertorio te gusta visitar con el violonchelo?

Como hacía mucho que no estudiaba hice bastantes horas de técnica diarias y después estuve haciendo Bach.

¿Tenés algún hobby por fuera  de la música?

Cocino mucho. Este fue un momento para tomarme el tiempo y cada día hacer una nueva receta, comer en familia. La pasamos juntos con Gustavo, aprendí a hacer muchas recetas judías. Su familia es judía y la mía italiana, entonces era todos los días descubrir algo rico. Cuando viajaba mucho soñaba con estar un poco tranquila y cocinar en mi casa, tener mis utensilios y mis cosas, porque siempre me la pasaba en hoteles, comiendo en restaurantes. 

La cocina es una gran excusa para compartir, encima con comida judía e italiana que es tan rica y variada.

Sí, lo bueno es que pude mantener la línea porque cuidé muchísimo mi salud para estar en forma de cara a la vuelta al escenario. Es muy importante para cantar estar en forma física.

Cerraste el año en el Teatro Colón con La finta giardiniera de Mozart. Leí que, para vos, cantar su repertorio es muy importante para mantener la salud de la voz… ¿Cómo es tu relación con Mozart?

Es un repertorio con gran carga dramática. También en un sentido puede ser muy actual. Por ejemplo La finta… está atravesada por la violencia hacia la mujer, el abuso, una cuestión muy vigente que merece cuidado.

En cuanto al repertorio de Mozart, para  mi realmente “las tres Da Ponte” (N. de la E.: las óperas con libreto de Lorenzo Da Ponte, Le nozze di Figaro, Don Giovanni y Così fan tutte) son maravillosas y fueron puntales en mi carrera. Siempre digo que hay que empezar con Mozart porque hace que tu técnica sea sólida para afrontar otros desafíos. Es un repertorio que me encanta y me siento muy a gusto, si bien tuve que trabajar mucho para hacerlo.

Zubin Mehta te ofreció un rol importante en la famosa puesta de Turandot en la Ciudad Prohibida de Beijing… y dijiste que no. Hoy, con 30 años de carrera, ¿fue duro aprender a filtrar roles?

Sí, fue bastante duro. Cuando una ama la música, ama la ópera, a veces hay roles que te ofrecen y decís “Qué maravilloso, lo quiero cantar”. Pero es más importante decir “no” en momentos justos, porque si te equivocas cantando un rol para el que no estás preparada después tenés consecuencias: la voz se estira como un elástico y no vuelve más a su lugar.

Yo tuve la suerte de tener siempre la compañía de mi madre, que fue mi gran maestra de técnica vocal,y también estudié con otra maestra italiana. Siempre tuve la gran suerte de tener una compañía que me apoyaba para elegir un camino estratégico.

Siempre fue mi prioridad tener una carrera larga y disfrutarla en los mejores teatros del mundo. He cantado en el Covent Garden, en la Ópera de Madrid, en la de París… he pisado todos los escenarios gracias a la seguridad de elegir algo que sé que el público va a disfrutar. Cuando una está en un escenario y está insegura el público lo siente, hay que darle al público seguridad para que disfrute. Mi carrera fue una estrategia y fue difícil el “no”, pero hoy después de 30 años puedo decir “sí”, porque justamente la cuerda no se estiró y estoy en condiciones de elegir. 

La entrevista completa la encontrarás en la edición No. 31 de la revista Música Clásica BA 3.0

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