Difundir el arpa en todos sus estilos

Difundir el arpa en todos sus estilos

 Entrevista a Oscar Rodríguez Do Campo

Oscar Rodríguez Do Campo nos cuenta cómo llegó a elegir el arpa como instrumento de estudio y de vida, su labor docente tanto en la Nueva Escuela Argentina de Arpa, (que él mismo fundó), como en el conservatorio DAMus y la Escuela Celia Torrá de Entre Ríos. También organiza la Semana del Arpa, evento que ya lleva seis ediciones y que cuenta con importantes invitados de nuestro país y del exterior. 

 

Por Gabriela Levite.

 

¿Cómo te iniciaste en la música y cómo llegaste a elegir al arpa como instrumento?

Mirando el arpa folklórica en la televisión. Tenía 14 años y me captó enseguida, así que empecé a estudiar. A los dos años mi maestro Quintín Irala me sugirió que empezara a estudiar música “en serio”, porque de oído no iba a poder progresar mucho. Me recomendó al maestro Carlos Lara Bareiro, que era uno de los padres de la música clásica del Paraguay, para estudiar con él solfeo, armonía y contrapunto. A los pocos años él mismo me sugirió que estudiara el arpa clásica y enseguida me fascinó.

Sos argentino de origen portugués, estudiaste arpa paraguaya, te especializas en música clásica y folklórica, ¿es el arpa un instrumento tan versátil como tu bagaje cultural y tus intereses musicales?

¡Claro, por supuesto! Se puede hacer cualquier clase de música. Tenés desde arpas eléctricas, arpas pequeñas para niños, arpas sin pedales con levers y hasta las grandes arpas de concierto. ¡Mucha variedad! Pero el tema es que, en general, los compositores no escriben para arpa… recién estos últimos años han aparecido con mayor presencia en Argentina y empiezan a consultar y a trabajar con arpistas para sus nuevas obras: desde Esteban Benzecry y Martin Matalón que viven en Francia, hasta Claudia Montero, María Suarez, Alex Nante, entre otros, solo por dar algunos ejemplos. 

Pero me imagino que hay distintos enfoques y dificultades a la hora de abordar estos diferentes estilos, ¿no?

Sí. Pero una de las claves es que hay que respetar los estilos de cada período (barroco, clásico, romántico) y cuando se toca folklore es muy difícil, sobre todo por el trabajo de arreglos bien complejo que requiere para llevarlo correctamente al arpa clásica. Pero se puede hacer y hay un cierto grado de libertad para cada intérprete.

¿Qué rol ocupa la enseñanza en tu vida?

¡El rol principal! ¡El protagónico sin dudas! Pensá que hace unos 35 años que doy clases y ya voy por la 4ta. generación de arpistas. Hasta tengo de alumnos a los hijos de mis alumnos. Me apasiona enseñar. Fui profesor en el INSA, actual Instituto Universitario Patagónico de las Artes, y enseño tanto en la Nueva Escuela Argentina de Arpa que fundé, como en la Escuela de Música Celia Torrá de Concepción del Uruguay (de la Universidad Autónoma de Entre Ríos), y tengo mi cátedra de arpa en el Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la Universidad Nacional de las Artes aquí en Buenos Aires. 

Desde el principio entendí que cada estudiante es diferente, y que las dificultades y formas de aprender son distintas. Tengo alumnos profesionales, avanzados, intermedios y también privados que solo buscan aprender por placer ¡como un complemento! Y en la Escuela Celia Torrá mis alumnos son niños/adolescentes. Así que fui desarrollando una flexibilidad para la enseñanza por género, generación y nivel. Cuando me convocan como jurado en concursos internacionales, y colegas y participantes me reconocen por la trayectoria, no puedo dejar de pensar en todo el tiempo que invertí y el esfuerzo que hice para armar esta carrera. Pero sin dudas lo volvería a hacer una y otra vez.

Nombraste la  Nueva Escuela Argentina de Arpa que fundaste, ¿cómo surge?

Lo de “Nueva”, es porque a comienzos de siglo XX llega el maestro italiano Augusto Sebastiani a Buenos Aires y se convierte en el primer “maestro académico” de arpa, ya que antes había llegado Felice Lébano, pero él solo daba clases privadas a miembros de la alta sociedad. Sebastiani funda, digámoslo así, la primera Escuela de enseñanza en Argentina, que continuarían tras él principalmente su alumna María Esther Moro, y luego una alumna de ella, Elena Carfi.  Lo explico así, como para poder identificar y trazar la línea escolástica de enseñanza.

En 1989 conocí en Buenos Aires a la leyenda del arpa Marielle Nordmann, quien me escucha y empieza a marcarme muchas características que teníamos en común al tocar, que no se encuadraban en cómo se tocaba el arpa aquí en Argentina. Marielle gestiona con Leonor Luro de Festivales Musicales de Buenos Aires, la embajada de Francia y la Asociación de Amigos de Lily Laskine (su maestra) para que yo fuera a París a estudiar con ella, y al volver me termino de dar cuenta que yo estaba enseñando de otra manera a como estábamos acostumbrados aquí. Así terminé de entender que era un sistema nuevo, que había nacido una nueva escuela, local, autóctona, que se había producido un quiebre con la corriente histórica tradicional de la escuela “italiana”. 

La verdad es que para poder lograr ese “quiebre escolástico”, que nunca busqué conscientemente, yo solía ir a muchas masterclasses de piano y violín, y analizaba todo lo relacionado con la relajación versus la tensión, los toques, los estilos, las ligaduras de expresión, etc. Fundamental para todo ese trabajo de escuchar fue mi maestro Lara Bareiro que siempre me inspiró y me inculcó a emprender nuevas búsquedas en la música, especialmente en la forma de tocar, por lo que me centré en la amortiguación del ataque de los dedos y la calidad en la emisión del sonido.

¿Qué consejos les podés dar a aquellas personas que se quieren iniciar en el estudio de este instrumento?

Les diría que es un instrumento muy complejo, desafiante, pero muy hermoso para estudiar. Es lógico tener muchas adversidades sobre todo por la escasez y el valor económico de los instrumentos, que es una dificultad que no tienen en Europa y Norteamérica, donde es bastante más sencillo acceder a un arpa. Lo que sí tenemos desde hace poco tiempo, son unas arpas que están hechas de cartón (una iniciativa de PopHarpe que es una institución sin fines de lucro que te enseña a fabricar tu propio instrumento) y que por lo menos permite que mucha más gente pueda dar sus primeros pasos.


¿Podrías hacer un balance de las 6 ediciones de SEMANA DEL ARPA DE BUENOS AIRES y cómo será la edición 2021?

Con mucho esfuerzo, mucho sacrificio, mucho trabajo en equipo y muy escaso presupuesto propio, se insertó a los arpistas argentinos en un lugar importante en la escena mundial. Nuestro nivel de arpa es reconocido en todo el mundo hoy en día. Pudimos traer a muchos profesionales, se sumaron muchos alumnos del exterior y el nivel continuó creciendo. 

Hemos hecho nuevos amigos y colaboraciones con instituciones, y la Semana del Arpa de Buenos Aires se transformó como evento, en uno de los más importantes de Latinoamérica en su tipo, lo que nos llena de orgullo. Este año veremos cómo viene la pandemia para cerrar algunos detalles, pero ya la edición 2020 fue netamente online gracias al enorme trabajo en equipo que realizamos.

¿Cuáles son tus motivaciones a la hora de escribir un arreglo para el instrumento?

La principal es poder expandir el repertorio del arpa clásica con transcripciones, que en muchos casos pienso que llegan a sonar mejor que en el instrumento original. También, si bien arreglo mucha música clásica, me motiva dar a conocer nuestro folklore por otras latitudes. Por ejemplo, en breve sale publicado por Lyon&Healy de Chicago, mi libro sobre arreglos de Julián Aguirre. Pero tengo que decir que no solo hago arreglos de obras, sino que además hago mis propios métodos de técnica y metodología que publico, como por ejemplo el libro de Técnica de Escalas Avanzadas bilingüe castellano-inglés que es absolutamente novel y otro libro bilingüe castellano-portugués para principiantes que hice y publicamos en Brasil con mi alumna y colega Glaucia Castilhos (Vamos a tocar el Arpa), que también es el primero en su tipo y del cual ya está en marcha el segundo volumen. También tengo en producción el Método de Arpegios y Acordes Avanzados que será publicado el año próximo y muchas piezas más.

¿Qué nos podés contar acerca de tu libro El libro Arpas sin fronteras?

Fue un enorme desafío y un gran trabajo en equipo también. Sale publicado como E-book por EDAMus, la Editorial del Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la Universidad Nacional de las Artes. Fueron 12 entrevistas escritas a grandes profesores de arpa, amigos y/o colegas de quienes busqué saber, conocer, sus experiencias docentes, metodológicas, didácticas y de escuelas de formación. Son entrevistas, pero al mismo tiempo tienen una impronta de trabajo de casos comparados. Me siento honrado de haber podido contar con la participación de grandes intérpretes de nivel internacional.

Es muy difícil enterarse sobre cuál es la realidad en el hemisferio norte si uno no puede viajar o ni siquiera habla inglés. Por eso hice este libro en castellano, para que todo el mundo hispanoparlante pudiera acceder. Va a estar disponible en la página web del DAMus de manera absolutamente libre y gratuita para poder descargarlo. Además ya está en marcha el segundo volumen. Creo que es interesante que puedan leerlo y compartir las conclusiones porque hay aspectos que trascienden al arpa, y que se replican en todos o casi todos los instrumentos. 

 


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