Día de la madre: obras de música clásica dedicadas a ellas

Día de la madre: obras de música clásica dedicadas a ellas

En el día de la madre (en Argentina se celebra el tercer domingo de cada octubre), les recomendamos algunas obras de música clásica en su honor. 

Hay obras alegres, tristes, nostálgicas, pero todas transmiten el inmenso amor a la figura materna. Algunas obras están dedicadas a las madres de los propios compositores, otras a aquellas en donde el sentir de las madres es el protagonista. 

 

 

Antonin Dvorak: Canciones que mi madre me enseñó.

En 1880, el compositor Antonín Dvorák escribió una canción para voz y piano titulada: Songs my mother taught. Una canción nostálgica cuyo texto viene a decir:

“Canciones que mi madre me enseñó en días que se desvanecieron largo tiempo atrás. Pocas veces las lágrimas fueron desterradas de sus párpados. Ahora enseño a mis hijos cada compás melodioso. A menudo fluyen las lágrimas. A menudo se desprenden del tesoro de mi memoria”.

 

Richard Strauss: Muttertändelei

Cualquier mamá primeriza estará encantada de escuchar Muttertändelei. En ella una madre nos «habla» del angelical aspecto de su nuevo bebé. Una melodía alegre que también es un trabalenguas.

El lied fue escrito por Strauss en 1899, dos años después de que su esposa Pauline diese a luz a su hijo Franz y en él puso música a unos versos del poeta alemán del s. XVIII Gottfried August Burger. 

 

Robert Schumann: Un meinem Herzen, un meiner Brust

Frauenliebe und Leben (Amor y vida de mujer) es un ciclo de poemas de Adelbert von Chamisso, escrito en 1830 que describe la historia del amor de una mujer por su esposo, desde el primer encuentro hasta su muerte. Son muchos los compositores del Romanticismo alemán que le pusieron música –Carl Loewe, Franz Paul Lachneraunque la más conocida de todas es la realizada por Robert Schumann.

Pues bien, en la penúltima de las ocho canciones que componen el ciclo, titulada Un meinem Herzen, un meiner Brust (En Mi Corazón, En Mi mama) una joven madre mece a su recién nacido mientras nos habla de sus sentimientos frente a ese querido hijo. Aquí una posible traducción sacada de Kareol:

“A mi corazón, a mi pecho,¡tú, mi deleite, tú, mi gozo! La felicidad es el amor, el amor es la felicidad,lo he dicho y no lo retiro. Me arriesgué en exceso, pero ahora soy dichosísima. Solo la que aquí amamanta, solo la que aquí ama al niño; solo una madre sabe, solo ella, lo que se llama amar y ser feliz. Oh, ¡cómo compadezco al hombre, que no puede sentir la dicha maternal  ¡Tú, amado, amado ángel, tú, tú me miras y sonríes. A mi corazón, a mi pecho, ¡tú, mi deleite, tú, mi gozo!

 

 

Johannes Brahms: Un Requiem Alemán

Ein deutsches requiem (Un réquiem alemán), es una composición para soprano, barítono, coro y orquesta de Johannes Brahms. Catalogada como su opus 45, se trata de una meditación sobre la vida y la muerte a partir de textos bíblicos. Brahms realizó los primeros esbozos de la obra en 1861 y acometió el trabajo fundamental a partir de 1866, tras la muerte de su madre y de su protector Robert Schumann.

Un híbrido entre la cantata y el oratorio lleno de compasión y el optimismo, en donde el 5º movimiento, con sus maravillosos solos a cargo de la soprano, representa la memoria de esa madre.

 

Edward Grieg: A Mother’s grief

Y el maravilloso poema de Edward Grieg en su versión para piano y violoncello

 


Bonus Track

 

Amy Beach: El vals de mamá

En 1871, con solo cuatro años de edad, Amy Marcy Cheney (célebre por su nombre de casada, Amy Beach) escribió sus primeras composiciones, un grupo de valses entre los que se encontraba uno dedicado a su madre: Mamma’s waltz. Toda una proeza de esta niña prodigio que tenía oído absoluto y que antes de cumplir dos años ya podía improvisar una segunda voz para cualquier melodía que su madre cantase. Su madre, Clara Imogene Cheney, era una pianista con mucho talento. Aunque Clara era muy estricta con Amy y no la dejaba tocar el piano cuando era muy pequeña, la niña se quedaba embelesada viéndola tocar y por eso fue capaz de tocar varias canciones la primera vez que le permitieron sentarse al piano.

 

Rebecca Dale – Requiem for My Mother

La obra es un homenaje a la madre de la compositora, que murió en 2010. Rebecca dijo sobre la obra: “El Réquiem es una pieza muy personal para mí, y usa melodías que escribí cuando era niña, así que podrías decir que ¡He estado trabajando en ello durante la mayor parte de mi vida! 

 


Nota basada en 5 obras de música clásica dedicadas a mamá: https://rz100arte.com/especial-dia-de-la-madre-5-obras-musica-clasica-para-mama/

Imagen: César Mejías: https://eldefinido.cl/actualidad/mundo/6860/Dieron-vida-e-inspiracion-3-canciones-en-que-las-madres-fueron-musas-inspiradoras/


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