De pronto la noche. Música, poesía y otras aspiraciones soñadoras

Fernanda Morello y Marcos Montes son los protagonistas de un recorrido por los rincones de la noche a través de la música y el texto conjugados en la puesta de José Militano.

Por Julian Guzzo

Gaspard de la nuit es una obra inspirada en tres poemas de Aloysius Bertrand y, sobre todo, es la partitura de Maurice Ravel más desafiante para los pianistas. Sin embargo, De pronto la noche realiza una apuesta aún más superadora.

Además de la música interpretada al piano por Fernanda Morello, el espectáculo está atravesado por sus propios criterios curatoriales con los que desarrolló exitosos ciclos como “Reencuentro” y el recital “Mujeres en Música” en el Teatro Colón.

De pronto la noche llegará este sábado 9 a las 20 en Fundación Beethoven (Av. Santa Fe 1452). También participará Marcos Montes, ovacionado actor que encarna todas las semanas El hombre de acero en Espacio Callejón.

Junto a Morello, la puesta a cargo del cineasta José Militano nos invita a adentrarnos en los universos de subjetividades establecidos en el espacio nocturno, donde además de Ravel rondarán Poulenc, Ligeti, Sibelius, Rachmaninov, Grieg y Schumann.

Ph Andrea Zavaroni y Luis Murillo.

¿Cómo se formó este trío diverso de artistas?

Fernanda Morello: El Gaspard de la nuit de Ravel era una excusa excelente para explorar la posibilidad de que los conciertos de música académica tengan algo más. Cuando estaba buscando un actor francófono que pudiera hacer los poemas, Gonzalo Demaría, dramaturgo y amigo de la infancia, me dijo: “Tenés que llamar a Marcos Montes”.

En ese momento, a Marcos lo había visto en Happyland, una obra de Demaría. Su personaje daba un poco de miedo y es tan buen actor que yo creía que de verdad era así de malo, ¡pero es una fiesta trabajar con él! A José lo conozco desde hace más tiempo, cuando sobrevino el segundo cierre de teatros en 2021 le propuse transformar el Gaspard de la nuit en un audiovisual y así empezó todo.

¿El registro audiovisual forma parte de la presentación en concierto?

José Militano: No forma parte del espectáculo, aunque fue muy importante para poder armar lo que vamos a hacer el sábado. No tengo una relación muy familiar con la poesía, entonces las grabaciones me ayudaron para observar cómo la música y el texto se relacionaban. 

Ver a Marcos trabajar los poemas y luego, en la edición, probar maquetas para el documental fueron procesos que iban conectando ambas dimensiones. Seguramente, luego terminaremos lo que nos falta del audiovisual.

 

Marcos, ¿cómo encarás la actuación en este espectáculo y en relación con los poemas de Bertrand?

Marcos Montes: En De pronto la noche hay una variedad de piezas y sobre todo está el concepto de meternos en el asunto de la noche: su parte gustosa y, también, su lado terrorífico, del cual Gaspard de la nuit es un caso. Entonces, desde la puesta hay todo un concepto que sobrevuela e inquieta al actor más allá de lo que propone la poesía de Aloysius Bertrand que es encantadora, pícara y muy sensual.

No es un concierto en el que está la pianista, aparece un actor y lee un poema en el medio de las piezas desde un atril, sino que es una integración en torno a la idea de la llegada de la noche.

Fer, en varias oportunidades has demostrado tu función como curadora. En este caso, también se nota una selección muy consciente del repertorio. ¿Cómo fue este proceso más allá de la obra de Ravel?

Morello: Me resultó esencial que las obras fluyeran entre sí de maneras diversas. Hay algunas constantes, por ejemplo, todas las obras se diluyen en un pianissimo al final. Son elecciones que tienen que ver con la buena convivencia y también con esa idea, que nombra José, de que la noche además de ser un momento, es un espacio en el espectáculo. En este sentido, la entrada y la salida del silencio es algo que a mí me interpela mucho.

También, hay conexiones tonales y detalles como el uso de la nota repetida en tres momentos del espectáculo. Aunque no son audibles o visibles a primera vista, fueron una confirmación de que estábamos en una senda sólida. Como dijo Roxana Amed: “Las certezas son pocas y privadas”.

Algunas imágenes de Fer y Marcos en escena parecen indicar que ambos se comprometen a nivel actoral, ¿puede ser que presenciemos una nueva faceta de Fernanda?

Militano: Fer tiene algo muy magnético visualmente cuando toca en todos sus conciertos. A partir de las mismas cosas que ella transmite no se trataba de crear un personaje sino de generar otra connotación escénica y elevarla de plano para que conviva con el mundo de Marcos que es propiamente un actor.

Quizás, le daba un poquito de nervios porque tenía que estar compenetrada con una obra extremadamente compleja y al mismo tiempo estar atenta a ciertas marcas de la puesta. Pero ellos dos tienen una química que hace muy fácil integrar el hecho de dos intérpretes que exploran las mismas sensibilidades, cada uno desde su oficio.

Ph Andrea Zavaroni y Luis Murillo.

En cuanto a la recepción de esta propuesta interdisciplinar, ¿establecieron una búsqueda por atraer a un público que, tal vez de otra manera, no se acercaría al repertorio?

Montes: No sé si se presentó como una búsqueda. Lo que nos mueve es que tenemos ganas de trabajar juntos con este material. Sé de gente asidua al teatro que viene y no sé si de otra manera irían a escuchar esta música bellísima. Y a la vez hay otras personas que en general no me vienen a ver y a partir de que estoy con Fernanda Morello ahora quieren aprovechar para escuchar a esos compositores.

Si bien cada uno se especializa en una disciplina, ¿incursionan en otros campos artísticos?

Morello: Estudié danza de chica y si bien nunca hice teatro, me interesa muchísimo y tuve por afectos muy cercanos a actores y escritores. Un caso es Gonzalo (Demaria), de hecho hacíamos obras de teatro para nuestras familias juntos (me “mata” si sabe que lo estoy contando) o tratamos de filmar una película en nuestra adolescencia. Lo que pasa es que después el piano es algo que te consume en el mejor de los sentidos y terminó definiéndose con mucha claridad.

Militano: De chico estudié piano y hace un tiempo retomé las clases con Fer que me ayuda a volver a abrir ese vínculo emocional. Cuando decidí ir por el cine, la música se mantuvo como algo muy importante en el proceso. También, cuando estaba en la facultad empecé a trabajar en Juventus Lyrica como asistente de dirección escénica y después estuve un tiempo en el Colón.

Montes: Yo les gano, porque todos tenemos piano en la casa, pero ellos tienen uno y en mi caso hay dos (risas). A los tres nos interesa meternos en el mundo expresivo del otro. En los ensayos, siempre desde un lugar de respeto y de colaboración nos gusta sugerir o pedir cosas que precisamos del otro, para poder hacer tal otra, y eso lo hacemos con gran confianza y mucho amor.

Morello: Tengo una gratitud gigante para con ellos. Me permiten plasmar algo que está en el territorio de una sensibilidad muy privada: cómo traduzco la música en imágenes. Esto ocurre sin que lo hayamos hablado, al compartir una sensibilidad común.

El piano es el instrumento más solitario que existe por su autoabastecimiento. En mi caso, la música de cámara siempre me interpeló muchísimo y me inclina hacia una aspiración un poco soñadora. Si a mí se me abre un universo de sensibilidad al estar en contacto con estas grandes obras que, en definitiva, son maneras de hablar que tienen los compositores sobre lo humano, ¡qué mayor privilegio que compartirlo con otras artes hermanas y tener esa sensación, en tiempo real, de que un compañero artista está viviendo esa misma locura! 

Eso es algo que no me lo voy a olvidar.

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