“Conmigo o con Nadie”: ópera de hoy como grito feminista

conmigo o con nadie

Contemporánea Lírica y la orquesta Atípica de los Nuevos Aires produjeron la última ópera de Mailén Ubiedo Myskow, con calidad indiscutida y compromiso ante una realidad que duele.

Por Leila M. Recchi. Ph: Alejandro Held.

«Cuenta la leyenda, que así, sin importar, en cualquier rincón del mundo a todas nos pasa igual«. A partir de esa premisa se presenta “Conmigo o con nadie”, la nueva ópera de Mailén Ubiedo Myskow, que aborda una tragedia atemporal: la violencia de género y su desenlace femicida. Para esto, la co-producción de Contemporánea Lírica y Atípica de los Nuevos Aires nos presenta a Felicitas Guerrero (aristócrata porteña en 1875) y María (joven humilde en el interior del país en 2020), dos mujeres muy distintas de tiempos distantes pero que compartieron el mismo destino.

Es realmente movilizador, como mujer, presenciar esta obra. No por las cuestiones técnicas, que son casi impecables: escénica, visual y musicalmente hay poco que podamos cuestionar. La intensidad está en el aire casi desde el principio porque sabemos lo que acontecerá. Podría decirse que vivimos en un cierto anestesiamiento social respecto a la realidad de las mujeres y disidencias, donde las noticias anuncian cual número en las estadísticas los nombres de aquellas que desaparecen, son violentadas y asesinadas. Pero al sentarse en la butaca de espectadora, esos mismos nombres cobran vida como grito desgarrado a la vez de nudo en la garganta. 

La trama no expone a detalle las vidas de las protagonistas ni sus entornos, sino que las presenta en un transcurso breve pero lineal conectado por una narración. Las solistas femeninas, Mairín Rodríguez (Felicitas Guerrero), Karen Brandan (María) y Silvina Suárez (Narradora), realizan interpretaciones impecables, en lo vocal y actoral. Los dúos de Felicitas y María enfatizan que estamos ante dos mujeres de estratos económico-sociales y temporales muy alejados que viven y sienten lo mismo. Claramente, ellas no se cruzan, las vemos articulando a la par. Los colores de sus voces producen un empaste bello que logra a la vez diferenciarse y destacarse, la alternancia de graves y sobreagudos son parte de la emoción que afrontan. 

Los intérpretes masculinos, Ramiro Brandan Korosec (Luis), Franco Gómez Acuña (Sáenz Valiente, personificado por Joel Iglesias Alcorcel el 18), Rodrigo Olmedo (Enrique Ocampo) y Francisco Morales Quiroga (Tahiel), se destacan también, en especial éste último, por su bellísimo timbre y manejo de matices según precise la dicción.

El coro es chico, pero bien trabajado: suena con presencia y carácter, haciendo la función de pueblo y entorno social. La orquesta, de mismo criterio poco numeroso, llena el espacio. Pueden diferenciarse perfectamente cuerdas, vientos, piano/sintetizadores y percusión, a la vez que el empaste es preciso. Es acertada también cierta reminiscencia a lo local y folclórico en pasajes rítmicos / instrumentales, que contrastan con melodías de espíritu más clásico y ligado. Sin dudas, la dirección musical de Emiliano García Pérez es muy buena, al igual que la de Ángela Chuffo en escena, logrando lo mejor de cada persona sobre el escenario. 

También es destacable el vestuario, que juega con la idea de bolsa y plástico como un simbolismo durísimo, además del maquillaje y el diseño escenográfico. La puesta es minimalista, generando con la iluminación y elementos básicos el sentir de las protagonistas. Esto se ve por ejemplo en la señalización de espacio donde transcurren las acciones, a partir de luces led pequeñas en el piso, dando la idea de recuadro que atrapa a las víctimas cuando están con sus abusadores y que solo se traspasa al sentir libertad con quienes sí las aman.

Llegando al desenlace de la obra, escuchamos un réquiem conmovedor de voces masculinas mientras las mujeres rompen la cuarta pared, gritando nombres de víctimas y entregando volantes al público con fotos y datos de María Cash y Tehuel de la Torre. Todo culmina en un cantar femenino y finalmente apagón. No se sale a recibir aplausos y los espectadores nos retiramos por un camino decorado con notas policiales, cuyos audios recortados noticieros irrumpieron durante ciertos momentos de la ópera también. Las estadísticas, mencionadas ya, están proyectadas en pantalla.

La composición de Mailén Ubiedo Myskow es, antes que nada, sincera. Logra su cometido y conmueve, pero también nos deja una sensación de angustia y cierto desamparo. Se busca incomodar e interpelar, se pone en tensión constante a la audiencia y cumple con su vocación de crítica social. 

A modo de observación personal, se celebran estos proyectos arriesgados y comprometidos, pero es duro transitar la experiencia completa. El aura de tristeza y reclamo no deja de sobrevolarnos, incluso pasadas las horas del último acorde. 

Vivas nos queremos.

 


Conmigo o con nadie”, ópera en un acto con puesta de Contemporánea Lírica en co – producción con Atípica de los Nuevos Aires. Música y libreto de Mailén Ubiedo Myskow. Intérpretes: Mairín Rodríguez (Felicitas Guerrero), Karen Brandan (María), Ramiro Brandan Korosec (Luis), Franco Gómez Acuña (4, 11 y 25) / Joel Iglesias Alcorcel (18) (Sáenz Valiente), Francisco Morales Quiroga (Tahiel), Rodrigo Olmedo (Enrique Ocampo), Silvina Suárez (Narradora), Coro y Orquesta Atípica de los Nuevos Aires. Dirección Escénica: Ángela Chuffo. Dirección Musical: Emiliano García Pérez. Diseño de Vestuario: Tamara Pirillo / Las Piris Atelier, Leisa del Valle Ruíz, Agustina Constanzo y Delfina Callo. Caracterización: Valeria Bejarano y Tatiana Solorzano. Diseño y Realización Escenográfica: Rocío Arlia. Teatro bar Hasta Trilce, Domingos de Septiembre a las 19 horas.

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