Astor Piazzolla, volver al Colón como en el 83

Imagen de Astor Piazzolla

En el año 1983 Astor Piazzolla llegó finalmente al Teatro Colón. El músico, que hacía décadas recorría el mundo con su bandoneón y cuyo estilo era -lejos de las discusiones del pasado- ampliamente reconocido y valorado, todavía sentía la llegada al primer coliseo como una cuenta pendiente. Él mismo escribió en el programa de mano de ese memorable concierto a su nieto Daniel “Pipi» Piazzolla: “Nunca te olvides de esta noche que tu Noni triunfó

La noche del 12 de marzo, en el marco de los festejos por los 100 años del nacimiento de Astor, fue el turno de recrear ese histórico concierto, en una velada que estuvo cargada de emociones.

Por Maxi Luna / PH: Máximo Parpagnoli

De los músicos originales solo estuvieron presentes en el escenario dos: El “Zurdo” Roizner en batería y el Maestro Pedro Ignaco Calderón (retirado hace algunos años de su actividad profesional) en la dirección. El rol de bandoneón solista estuvo a cargo del experimentado Daniel Binelli, quien en 1989 integró el New Tango Sextet, última formación de Piazzolla.

La primera ovación de la noche se la llevó su nieto “Pipi” quien se encargó de realizar una pequeña presentación en la que recordó cómo vivió él ese mítico concierto y en la que además leyó lo que su abuelo le escribió de puño y letra en ese viejo programa de mano que aún conserva.

El concierto fue transmitido hacia todo el mundo vía streaming con gran calidad de imagen y sonido, así que si algún valor tiene este breve reseña es, por un lado la de decirles a aquellas personas que se lo perdieron que el concierto puede ser disfrutado a través del canal de Youtube del Teatro, y por otro, el de compartir algunas impresiones, sensaciones o detalles que solamente pueden ser apreciados en un concierto en vivo.

La primera parte estuvo a cargo de Conjunto Nueve, que se encargó de interpretar clásicos como Verano Porteño, Vardarito y Fuga y Misterio, en la que se sumó el flautista Claudio Barile.

Con la conducción musical de Daniel Binelli el conjunto sonó realmente integrado y solvente, como si de una formación que llevara varios años trabajando se tratará. Los músicos se divirtieron, improvisaron, se miraron, bailaron, frasearon, se acompañaron, se sostuvieron y brillaron también en los solos -esos momentos de nostalgia inigualable que salían de la pluma y la inspiración de Astor-. 

En ese sentido, la segunda ovación de la noche se la llevó el violinista Pablo Agri tras una brillante y expresiva participación en “Vardarito” (tema que Astor le dedicó al violinista y director Emilio Vardaro). En esta obra, que en su momento interpetara de manera magistral su padre Antonio Agri, Pablo recibió también el cálido saludo y felicitación de Daniel Binelli.

Como se suele decir de manera muy poco original, lo de Binelli merece (por lo menos un) párrafo aparte. Daniel resultó una elección “natural” para este homenaje, por un lado porque el bandoneonista y compositor, ha interpretado la música de Astor en innumerables ocasiones en las principales del mundo, incluidos todos sus conciertos con orquesta y por otro, porque fue el encargado de acompañar y sostener a Piazzolla en su última formación, apoyando con sus armonías los solos que Astor -algo disminuído en sus capacidades luego de su operación de corazón- realizaba. 

Binelli tocó increíblemente bien un repertorio extensísimo y complejo, brillando en las improvisaciones, en los solos de esa expresividad que te deja al borde del “lagrimón”, y en su coordinación y casi “comunión” con el conjunto 9 primero y con la orquesta después, sin ni un mínimo asomo de duda o presión. 

Pero claro, qué presión puede sentir una persona que tenía la responsabilidad de acompañar a Piazzolla, dueño de una personalidad tan fuerte y arrasadora. Recuerdo que en una entrevista que le realicé hace unos años a Daniel, hablando sobre  Piazzolla, me comentó Si le tocabas una armonía o le hacías una armonía diferente te podía cortar la mano porque él sabía muy bien lo que quería y en el momento que lo quería. Si escribía de tal manera y ponía unos acordes era porque él los necesitaba. Si No los sacaba de inmediato.”

 

La parte final del concierto, dedicada a la música concertante de Piazzolla, tuvo uno de los momentos más emotivos de la noche en la entrada de Pedro Ignacio Calderón, acompañado por la violinista Brigita Danko (integrante del Conjunto 9), quien lo ayudó a llegar al podio donde se sentó en una banqueta luego de recibir y responder el afectuoso saludo del público.

Piazzolla soñaba con ser un compositor académico, escribir sinfonías, óperas y ballets, y tiene una gran cantidad de obras escritas en ese sentido. Finalmente la gran Maestra Francesa Nadia Boulanger, con quien estudió en París luego de recibir una beca, lo convenció de que su esencia estaba en el Tango.

Si bien, personalmente coincido con que lo mejor de Astor está en su música de cámara (en cualquiera de las numerosas formaciones que fundó), los conciertos, sobre todo el de bandoneón “Aconcagua” y el doble, con bandoneón y guitarra,  representan un aporte valiosísimo a la música de concierto mundial, y poseen además una indisimulable esencia tanguera y argentina. 

Sin entrar en demasiados detalles, diré que la parte sinfónica de la noche fue también excelente, con una destacada labor del Maestro Calderón, quien tuvo a su a cargo el estreno de estas obras en 1983, y nuevamente de Daniel Binelli, pero además se notó, no solo en la interpretación, sino también en lo gestual, el gran compromiso y afinidad con las obras de todos los músicos y músicas de la orquesta. 

Reviviendo el concierto ahora, a través de la filmación del teatro mientras escribo esta nota, creo que el resultado audiovisual permite apreciar aún mejor algunos detalles de orquestaciòn, timbre y sonoridad, que en la sala, por motivos de protocolo, temo, nos perdimos.

Los protocolos obligan al uso de tapabocas alcohol en gel y distanciamiento al que ya estamos habituados. En ese sentido el trabajo del teatro fue muy claro y prolijo, tomando la temperatura al ingresar, ofreciendo alcohol en gel, bloqueando con cintas las butacas que no pueden ser utilizadas, brindando asesoramiento por parte del personal e información clara por altoparlante. Además los programas de mano fueron reemplazados por un programa digital que es enviado antes del concierto para ver a través del celular.

El aforo estuvo naturalmente reducido, sin embargo a la hora de los aplausos el calor del público se hizo sentir fuertemente. Los músicos y músicas de la orquesta utilizaron barbijo (no así los del Conjunto 9). Las filas de las cuerdas se encontraron reducidas para permitir algo más de distancia entre los atriles, algo que en los momentos de “tutti” hizo extrañar esa sonoridad plena que brinda una orquesta en vivo. 

Pero quizás lo más lamentable, aunque comprensible, es que los músicos de la sección de vientos se encontraban aislados por paneles -del estilo de los que se utilizan en los estudios de grabación- de manera que no permitían que el sonido llegara de manera plena a la sala (por lo menos a la platea), perdiéndose así una gran variedad y riqueza de timbres.

Más allá de estos detalles, es una gran alegría volver al Teatro Colón después de un año, a pesar de esta “nueva normalidad” a la que tendremos que acostumbrarnos. 

Personalmente tenía 3 años cuando se produjo ese hecho histórico de la música argentina (y porque no mundial), y no fue hasta varios años después que descubrí la música de Piazzolla y como muchas personas, se trató un amor a primera vista (o mejor dicho “audición”). No importa el género del que uno venga o acostumbre a escuchar, la música de Astor tiene un fuerza vital y a la vez una nostalgia tan honda, que hace que públicos de edades y latitudes diversas queden totalmente fascinados. 

La noche de ayer, fue la oportunidad de revivir para algunos y de atisbar, para otros, algo de aquella otra noche mágica de 1983. Bastaba cerrar un poco los ojos para imaginar y sentir el espíritu de Piazzolla flotando por el Teatro. Tanto él como su música siguen más vivos que nunca, y como me dijo una vez el “Pipi” en una entrevista “si vos tocás un concierto, más vale que pongas a Piazzolla en último lugar porque después de Piazzolla medio que no queda nada”.

Así que ¡Felices 100 años Astor Piazzolla!¡Y que cumplas muchos más!

 


 

Viernes 12 de marzo, 20:00 horas

ASTOR PIAZZOLLA EN EL COLÓN 1983
ORQUESTA FILARMÓNICA DE BUENOS AIRES

Director invitado: Pedro Ignacio Calderón
Solista Bandoneón: Daniel Binelli
Conjunto Nueve:

Daniel Binelli, Bandoneón; Pablo Agri, Primer Violín; Brigita Danko, Segundo Violín; Elizabeth Ridolfi, Viola; Diego Sánchez Violonchelo; Juan Pablo Navarro, Contrabajo; Ricardo Lew, Guitarra eléctrica; Nicolás Guershberg, Piano; Enrique “Zurdo” Roizner, Percusión; Horacio Malvicino, Guitarra eléctrica (Invitado de Honor).

 

PROGRAMA

Verano Porteño

Vardarito

Fuga y Misterio

Astor Piazzolla Concierto para bandoneón, piano, cuerdas y percusión

Adiós Nonino

Astor Piazzolla Concierto de Nácar para Nueve Tanguistas.

*Concierto Homenaje al realizado en el Teatro Colón en junio de 1983

 

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