Alessio Bax deslumbró con un programa poco habitual

Imagen de Alessio Bax deslumbró  con un programa poco habitual

 

1 de julio 2019 – 4ta Función de Abono (2º ciclo)

Mozarteum Argentino

Por Sabrina Abalo | PH: Liliana Morsia.

 

Obras:

Alessandro Marcello (1673-1747) Concierto para oboe en Re menor, S D 935 (transcripción para teclado de J. S. Bach, BWV 974) Andante spiccato  – Adagio – Presto

Sergei Rachmaninoff (1873-1943)Variaciones sobre un tema de Corelli, Op. 42

Luigi Dallapiccola (1904-1975) Quaderno musicale di Annalibera

Franz Liszt (1811-1886) San Francisco predica a los pájaros S. 175/1 y la Fantasía quasi Sonata sobre Dante, S. 161

 

El destacado pianista italiano deslumbró en el escenario del Teatro Colón para el Mozarteum Argentino con un programa muy interesante y poco habitual.

 

Abrió el programa muy holgado con la obra que originariamente se escribió para oboe, el 2º movimiento sonó especialmente onírico. Luego continuó con las Variaciones de Rachmaninoff sobre un tema de Corelli, donde se exige un desarrollo del virtuosismo tal que en manos de Alessio, por supuesto, fue superador. Tocó el tema y cada variación con sutileza, buen sonido y variedad de matices llegando a la última parte de la obra donde hay pasajes cada vez más complicados a los que Bax pudo sortear con muy buen desarrollo técnico.

 

Luego del intervalo fue el turno de Dallapiccola, poco usual en repertorio de concierto, se trata de un cuaderno musical bastante complejo que Luigi dedicó a su  hija. Está compuesto por movimientos con títulos cortos como: “Símbolo”, “Acento”, “Sombras”, donde confluyen líneas de contrapunto bien marcadas, variedad de canones, por momentos una melodía más expresiva, acordes firmes, estridentes. Una composición de once movimientos donde combina diferentes colores pianísticos simultáneamente logrando diferentes climas con cada movimiento.

 

El concierto cierra con dos creaciones de Liszt, donde el pianista nacido en Bari, Italia, demuestra una vez más la perfecta interpretación de lo que para Liszt fue componer estas obras nacidas de la inspiración medieval. Un temperamento medido ante cada desafío del programa elegido, un virtuoso del instrumento que sigue generando interés por escuchar sus interpretaciones cada vez con más convicción.

 

Hubo 2 bises: Scriabin, Preludio y Nocturno para la mano izquierda op,9. Y una monumental interpretación de una transcripción de la Danza Húngara Nº 5 de Johannes Brahms.

 


 

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